jueves, 1 de enero de 2009

Feliz 2009 - La teoría del puzle vital y los ciclos de 7 años

¡Feliz 2009 a todos!

Reconozco que tengo equilibrio suficiente en mi vida como para sentirme satisfecha, pese a que todo es mejorable, por lo que no quiero pedir al nuevo año que hoy comienza un exceso de deseos, tan sólo lo básico: salud y trabajo.

Sin embargo, este año me he propuesto arriesgarme un poquito más a nivel sentimental: creo que empiezo a sentirme en condiciones de buscar una pareja, y además, creo que sé cómo la voy a encontrar. Siempre digo que la vida es como un gran puzle en el que van encajando piezas. A veces nos empecinamos en meter algunas donde no caben, y empujamos aquí, allí, y no cuadran en ningún sitio. Es que no son piezas de nuestro puzle particular, deben haberse extraviado de un puzle ajeno, y por mucho que nos empeñemos, no van a encajar.

Otras veces, sin embargo, sentimos que una pieza se une a otra casi sin tener que realizar esfuerzo alguno, como un imán, se atraen y encajan a la perfección. Y tras ellas, se unen otras y otras, y de repente, ves que tienes montada una parte importante de tu puzle vital casi por arte de magia. No es que sea repentino, es que antes has dado muchas vueltas observando piezas, pensando cómo pueden encajar unas con otras, y poco a poco las has unido, con errores, a veces hasta con desesperación, hasta que finalmente consigues encontrar el sitio de todas y cada una de ellas, que se van entrelazando casi por inercia, hasta llegar a ver gran parte de esa imagen final que tantas ganas tienes de observar: el puzle de tu propia vida.

La teoría de los 7 años
Un buen amigo me comentó que la vida se divide en ciclos de 7 años, o eso cuentan los esotéricos. Sea cierto o no, tengo que decir que yo estuve 7 años en la Universidad mientras obtenía mis dos títulos universitarios, y tras ese periodo, me introduje casi por "casualidad" -digamos ¿destino?- en el mundo turístico realizando un curso de dirección de agencias de viajes: obtuve el título-licencia de mi propia agencia de viajes 7 años después. No me había parado a pensar este hecho hasta hace unos días, y me pareció, cuanto menos curioso.

Y ahora enlazo mi teoría del puzle con la de los 7 años, y concluyo que se tardan 7 años en encajar las piezas del puzle, jajaja.

A nivel sentimental, mi amigo me dijo: "los próximos años que cumplas son los 35, ojo porque comienza un nuevo ciclo en tu vida". Hace 7 años (6 enero de 2002) que terminé la que considero mi última relación sentimental en condiciones. Desde entonces, he deambulado de una pareja a otra sin rumbo fijo y sin pretender tener una relación estable, aunque yo misma creyese lo contrario: falso, todas mis parejas, novios, amantes, etc, estuvieron siempre en un segundo plano porque para mí, el objetivo principal de mi vida era otro. Esto lo veo ahora con la perspectiva que sólamente el tiempo nos ofrece. Y además, lo siento así: ahora sí que estoy dispuesta a darle a esa persona el sitio que se merece, a ese Rey de Oros que mi amigo me vaticinó: "busca a tu alrededor porque a tu Rey de Oros ya lo conoces. Será una persona con la que vas a aprender mucho de la vida. Tienes en tu contra el sentimiento de derrota que sientes a nivel sentimental, pero le vas a echar valor a todas las vicisitudes que encuentres en el camino. Es un hombre hecho y derecho y lo tienes a tu favor" ...

¿Será un buen pronóstico para el nuevo año?

domingo, 21 de diciembre de 2008

A mal tiempo, buena cara

EL NEGATIVO EFECTO DE LA PALABRA CRISIS:

Ocurrió en Estados Unidos. Érase una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera, donde vendía bocadillos. Era sordo y, por tanto no escuchaba la radio. No veía muy bien y, en consecuencia, no leía los periódicos. Pero eso sí, vendía buenísimos bocadillos.
Arrendó un trozo de terreno, levantó un gran letrero en él y anunciaba su mercancía gritando a todo pulmón: ¡Compre deliciosos bocadillos calientes! Y la gente compraba. Aumentó sus compras de pan y carne, compró un local más grande para ocuparse mejor de su negocio y tenía tanto trabajo que le pidió a su hijo que regresara de la universidad, donde estudiaba marketing, para ayudarle.

Pero entonces ocurrió algo importante. Su hijo le dijo:
- “Papá, ¿no escuchas la radio ni lees los periódicos? Estamos atravesando una gran crisis. La situación está francamente mal, la cosa no podría estar peor.”

El padre pensó “mi hijo está en la universidad, es un chico informado, lee los periódicos, escucha la radio y ve las noticias. Debe saber de qué habla”.

Así que empezó a comprar menos pan y menos carne, desmontó el letrero y dejó de pregonar sus bocadillos. Sus ventas disminuyeron día a día.
- “Tenías razón, hijo. – Le dijo al muchacho- verdaderamente estamos atravesando una gran crisis.

Este artículo fue publicado por el “New York Times” unos días después de que la última caída de la bolsa de Nueva York hiciese temblar los cimientos de toda la economía norteamericana. Su moraleja es clara: ante el pesimismo generalizado no se puede caer en la trampa del desánimo colectivo

Publicado en www.foromarketing.com